Productos Philips personalizados

Pocas familias de producto eliminan por completo la duda sobre el uso real. La alimentación eléctrica es una de ellas. Nuestros productos Philips personalizados cubren una carencia que cualquiera reconoce en su casa, y cada cargador Philips personalizado ocupa un enchufe la misma tarde de la entrega. Solo queda ajustar la potencia y las salidas al parque real.
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Preguntas frecuentes sobre productos Philips personalizados

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Por qué un cargador personalizado siempre se usa

Ante un catálogo de obsequios de empresa vuelve siempre la misma estimación: cuántos destinatarios usarán realmente el objeto. En esta familia la estimación sobra.

Un alimentador entra en servicio sin explicaciones y no vuelve a salir del enchufe. No pide talla, no pide hueco en una decoración y no exige coincidencia de gustos.

Se suma una propiedad que pocas categorías comparten. Tener ya uno no vuelve superfluo el siguiente: el segundo se queda en la oficina, el tercero en el bolso, y cada uno suprime un gesto diario.

Esa ausencia de umbral de saturación pesa más que cualquier argumento técnico de la ficha. Explica por qué estos artículos regresan año tras año a los pedidos de las empresas españolas.

Nuestros cargadores personalizados con logotipo reúnen toda la gama de carga disponible para el marcaje.

Cuatro cargadores Philips personalizados y cuatro usos

La selección se ordena por situación de uso y no por gama de precio. Leerla como una escalera lleva a encargar al margen del parque realmente en circulación.

La base inalámbrica de diez vatios, carcasa de ABS con piloto luminoso, encaja con hábitos estables. El adaptador de pared de treinta vatios une un conector clásico con uno reversible y hace de segundo cargador fijo.

El adaptador de viaje retoma esa potencia y añade cuatro clavijas intercambiables en un estuche. El modelo de sesenta y cinco vatios de nitruro de galio equipa un puesto móvil completo.

ModeloSalidasPotencia totalSituación
Base inalámbricaInducción, sin enchufar10 vatiosEscritorio o mesilla
Adaptador de paredTipo A y tipo C30 vatiosSegundo cargador fijo
Adaptador de viajeTipo A y tipo C30 vatiosVuelos fuera de Europa
Bloque GaNDos tipo C, uno tipo A65 vatiosPortátil y teléfono juntos

La zona marcable cambia mucho de una carcasa a otra. La indicamos artículo por artículo, porque ese dato decide entre dos modelos más a menudo que el número de vatios.

Qué significa de verdad la potencia declarada en vatios

Un malentendido predomina sobre todos los demás: suponer que la cifra impresa se aplica íntegra y a la vez a cada salida por separado.

No es así. El valor describe un techo común que se reparte entre los aparatos conectados. Un portátil conectado solo absorbe casi todo; añada un teléfono y el reparto se reorganiza por sí mismo.

Lejos de ser un defecto, ahí está la ventaja. Un único bloque sustituye así dos alimentadores para quien lleva ordenador y teléfono en el mismo bolso.

Lea entonces conjuntamente el número de salidas y la potencia total. Tres puertos de sesenta y cinco vatios responden a una necesidad distinta de dos puertos de treinta.

Explique este comportamiento a los destinatarios cuando el reparto alcanza a personas ajenas al asunto. La decepción nace de una expectativa mal calibrada, nunca del aparato.

La base inalámbrica, mejor superficie de marcaje

La carga por inducción impone una condición que conviene decir de entrada. El aparato debe apoyar centrado sobre la superficie, sin funda gruesa y sin objeto metálico interpuesto.

A cambio desaparece el gesto de enchufar. Quien deja el teléfono cada tarde en el mismo punto asimila la costumbre en dos días, y el cable sale del campo visual.

Como soporte de una marca, este artículo no tiene rival en la selección. Su cara superior, plana y despejada, acoge un motivo en dimensiones que ninguna carcasa de alimentador ofrecerá jamás.

Sobre la potencia conviene aclarar que diez vatios sin cable no equivalen a diez vatios por cable. Parte se pierde en la transferencia entre bobinas, de modo que la carga nocturna es su uso natural y no el repostaje rápido antes de una reunión.

Nuestros cargadores inalámbricos personalizados muestran las formas y los acabados disponibles en esta familia.

El adaptador de pared de treinta vatios como opción base

Cuando un reparto amplio le deja indeciso, este es el modelo al que acudir. Satisface a la mayoría de los destinatarios sin obligarle a auditar antes su equipamiento.

Su rango de entrada va de cien a doscientos cuarenta voltios y cubre así prácticamente todas las redes existentes. Sus dos salidas combinan un conector clásico con uno reversible que negocia la potencia.

La ventaja logística cuenta tanto como las características eléctricas. Ligero y compacto, se suma a un paquete sin subirlo de franja de peso, lo que alivia el presupuesto de envío de una campaña de volumen.

Su zona marcable mide treinta y cinco milímetros por diez. Ese marco dicta el dibujo: un logotipo horizontal sobrio cabe, un escudo detallado se disuelve.

Nuestros adaptadores de viaje personalizados reúnen los demás formatos de clavija propuestos para el marcaje.

El cargador de viaje con clavijas intercambiables

Esta variante de treinta vatios llega en estuche con cuatro adaptadores para los estándares americano, europeo, australiano y británico.

El cuerpo no cambia; solo se sustituye la parte que entra en la pared. Quien viaja lleva por tanto un único objeto en vez de un cargador más una colección de adaptadores comprados con prisas en un aeropuerto.

Para una empresa cuyos equipos vuelan con regularidad fuera del continente, ese detalle resuelve una molestia recurrente y saca al obsequio del montón de detalles intercambiables.

Si los desplazamientos se quedan dentro de Europa, este artículo no aporta nada frente al adaptador de pared y cuesta más. La decisión está en la agenda de viajes, no en el catálogo.

Nuestros gadgets tecnológicos con logotipo abren otras direcciones cuando la movilidad no es el tema central.

El nitruro de galio y su ventaja en un bloque móvil

Este material ocupa el lugar del silicio en la etapa de potencia. Soporta tensiones más altas y conmuta mucho más deprisa, de modo que una parte menor de la energía se marcha en forma de calor.

La diferencia se aprecia al cogerlo. A igualdad de vatios la carcasa ha encogido de forma clara y ya no se calienta bajo los dedos, mientras que un modelo clásico de igual potencia se entibiaba a los pocos minutos.

Esa reducción de volumen pesa más de lo que se supone en un objeto destinado a viajar. Un cargador del tamaño de un ratón acaba invariablemente abandonado sobre una mesa.

El menor calor trae un segundo beneficio rara vez mencionado. Los componentes envejecen más despacio, y el fallo térmico sigue siendo la avería principal en esta clase de aparatos.

De ahí se deduce una regla sencilla de compra: el nitruro de galio compensa donde el objeto viaja a diario, y mucho menos donde permanece fijo en el mismo enchufe.

Qué cambia la toma USB-C en la carga diaria

El conector reversible no se reduce a la comodidad de no tener que girar la clavija. Abre un diálogo entre el aparato y su alimentación.

Ambos se ponen de acuerdo sobre tensión e intensidad, en lugar de aceptar un valor fijado en fábrica. Sin ese diálogo, una salida se queda anclada en un caudal modesto.

Modesto basta para un teléfono y no lleva a ninguna parte con un portátil. Con la negociación, esa misma salida sirve indistintamente a un teléfono, una tableta o un ordenador.

Los bloques de treinta y de sesenta y cinco vatios de la selección disponen de ella en su salida reversible. Compruebe de todos modos qué pide la máquina de destino antes de prometer una carga rápida.

Por encima del techo del bloque la carga continúa despacio en vez de detenerse. Ese comportamiento reducido se anuncia mejor que se descubre.

Grabado láser y zona de logotipo en un cargador

En cuanto la visibilidad de la marca entra en la decisión, la superficie disponible se vuelve el criterio determinante. Y cambia radicalmente de un artículo a otro.

El ABS de las carcasas admite el grabado láser CO2. El haz retira material y deja una marca que el uso no desgasta, sin tinta y sin baño químico.

El resultado queda monocromo y contrastado, sin relieve perceptible al tacto. Es la vía más duradera para un objeto manipulado a diario y evita la cuestión del despegado propia del etiquetado.

Prepare de antemano una versión aligerada de su identidad. A esta escala los trazos finos, los degradados y las menciones secundarias desaparecen sin excepción.

En tiradas grandes la marca debe caer en el mismo punto en cada pieza, lo que exige una plantilla y no un alineado a ojo. Entregamos una prueba en cuarenta y ocho horas.

El cable de carga, olvido más frecuente del reparto

En casi todos los artículos de este tipo el bloque y el cable son dos referencias distintas. Esa es la trampa principal al cursar el pedido.

Entregar un alimentador a quien no tiene cable compatible equivale a ofrecer una intención en lugar de un servicio, tanto más cuanto que los conectores difieren entre aparatos y generaciones aún en circulación.

Compruebe por tanto el contenido exacto de cada referencia antes de aprobar, y prevea un cable en cuanto el destinatario no esté ya equipado.

El sobrecoste sigue siendo marginal frente al presupuesto global. Separa sin embargo el objeto enchufado esa misma tarde del que espera en un cajón a que aparezca un accesorio compatible.

Nuestros cables de carga personalizados completan el reparto con longitudes y conectores acordes al parque en servicio.

Ajustar la potencia a los usos reales de sus equipos

Es el parque realmente utilizado el que designa la referencia, no una clasificación por vatios. El inventario cuesta una hora y evita un lote inservible.

Un parque reciente, pasado en su mayoría al conector reversible, no pide la misma carcasa que uno mixto donde aún circulan cables antiguos. Esa comprobación precede a cualquier compromiso.

¿Hay vuelos regulares fuera del continente? Entonces se impone la versión de clavijas extraíbles. ¿Se viaja con un portátil junto al teléfono? Entonces los sesenta y cinco vatios se vuelven necesarios.

¿Se trata en cambio de equipar puestos fijos o de asegurar un reparto amplio con presupuesto ajustado? El formato de pared cubre casi todo, mientras la base inalámbrica apunta a hábitos regulares.

Nuestros power bank personalizados con logotipo toman el relevo cuando la autonomía lejos de un enchufe se convierte en el verdadero tema.

Cargador Philips con logotipo en bienvenida y teletrabajo

Dos momentos se prestan de manera particular a esta familia, por razones que conviene no mezclar.

A la llegada de una persona nueva, el objeto figura entre los pocos detalles de bienvenida usados antes de acabar el primer día. No pide guardarse, y el formato de pared encaja casi siempre.

Nuestros kit de bienvenida personalizado recogen las composiciones más solicitadas para ese momento.

Cuando parte de la semana transcurre en casa, disponer de una unidad que permanece allí evita transportar el mismo bloque mañana y tarde. La molestia suprimida vuelve a diario, y por eso se recuerda.

Nuestros regalos para el teletrabajo completan el puesto remoto con artículos coherentes entre sí.

Límites de un cargador personalizado, dichos con franqueza

Estas reservas conviene plantearlas antes de la decisión y no después de la entrega.

La primera atañe a la discreción. El objeto desaparece pronto detrás de un mueble, y el espacio ofrecido a una identidad se mide en milímetros. Quien quiera exponer una marca encontrará algo mejor en otra parte.

La segunda afecta al momento de abrir. Un cargador no impresiona a nadie mientras se desenvuelve: convence en el uso, lo que supone aceptar un efecto inmediato modesto.

La tercera se refiere al cable ausente, ya tratado, y a la obligación de componer un conjunto en vez de enviar una carcasa desnuda en un sobre acolchado.

Una cuarta, menos citada, es el ritmo al que cambian los estándares de conexión. Ninguna se compensa con palabras. Nuestros regalos de empresa originales abren otras vías si pesan demasiado.

Fiscalidad de un cargador de empresa con logotipo

En el impuesto sobre sociedades, los obsequios a clientes se enmarcan en las atenciones a clientes y proveedores, cuya deducción se limita al 1 por ciento del importe neto de la cifra de negocios del periodo según el artículo 15.e) de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

El impuesto sobre el valor añadido sigue una lógica propia y más estricta. La regla general niega la deducción de las cuotas soportadas en bienes destinados a atenciones a clientes.

Existe sin embargo una excepción de gran alcance práctico, recogida en el artículo 7.4 de la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido, para los objetos publicitarios de escaso valor.

Dos condiciones la gobiernan: el objeto debe llevar de forma indeleble la mención publicitaria del entregante, y el valor entregado a un mismo destinatario no debe superar 200 euros a lo largo del año natural.

Un grabado láser cumple sin discusión el requisito de indelebilidad, a diferencia de una etiqueta adhesiva. Lleve el acumulado por destinatario y confirme el encaje con su asesoría antes de una campaña grande.